Nunca me lo hubiera imaginado… a veces los tipos mas sosos son los imaginativos sexualmente hablando.

Debido a cuestiones laborales, me cambié de trabajo y acabé en una pequeña ciudad de la provincia de Toledo. Durante aquel año me aburrí bastante, pero siempre encontraba algún tío para vaciar los huevos y vivir aventuras.

En aquella ciudad solo había un sex shop, eso si, muy bien montado con cabinas y tienda. A través de un chat gay parecido al de la web de cruising MADRID, averigüé que en el sex shop a veces había quedadas sexuales entre tíos. Yo iba una vez a la semana a ver si había suerte y muchas veces me encontraba tíos muy interesantes.

Pero quizás una de las experiencias mas morbosas se produjo de un modo muy curioso. En todas mis visitas veía a un hombre de unos cuarenta años, moreno, delgado y con barba y a que a pesar de echar unas miradas llenas de deseo nunca dejaba la puerta de su cabina abierta, si no que se metía, echaba unos euros y cerraba la puerta.

Aquella tarde llegue antes de lo normal y este hombre parecía no estar, al menos no me lo cruce y me dirigí al obscuro pasillo de cabinas. Al fondo se veía una puerta entreabierta. Me acerque y espié por la rendija.

Me llevé una grata sorpresa, allí estaba mi hombre, completamente desnudo, a excepción de unos calcetines de ejecutivo y los zapatos.

Era bastante velludo y unos pezones bastante jugosos. Estaba con las piernas abiertas apoyadas a ambos lados de la pantalla y aunque tenia la polla morcillona me daban ganas de metermela en la boca.

Entreabrí un poco mas la puerta de la cabina para que viera como me había puesto con su exhibición. Me saqué el rabo y empece a pajearme.

Allí estaba el, con las piernas abiertas tocándose el culo. Me fijé que tenía un anillo de casado, habitualmente los casados son los mas perversos y en esta ocasión no me equivoqué.

Hice por acercarme, pero me dijo “No, solo me gusta que me miren

Así que allí me quede, viendo como se trabajaba el culo. El tipo parecía disfrutar sin tocarse la polla, tenia cara de estar disfrutando y no hacia mas que jadear. Bajó las piernas y se dio la vuelta para mostrarme el culo.

Inclinado hacia adelante me daba el culo…. Y cual fue mi sorpresa cuando vi que en su culo tenía metido un dildo XXXL. Me quedé impresionado porque nunca había visto a nadie en vivo meterse ese descomunal dildo.

Mira como me follo” me decía mientras su juguete desaparecía en su culo tragón.

Yo ya tenia los pantalones en los tobillos y me pajeaba desesperadamente…. Le hubiera sacado el dildo y metido la polla, pero estaba tan fascinado que solo podía pajearme.

Se volvió a sentar y abrió aun más las piernas para enseñarme como se lo metía. En ese momento se abrió una cabina y salio un tío bastante alto que tenía toda la pinta de ser otro hombre casado.

Me vio en plena acción y sin mediar palabra se colocó detrás de mi viendo el espectáculo. Se arrimó a mi espalda y se puso a frotar su paquete aun cubierto con el pantalón contra mi culo.

Notaba el calor de su polla y con una de su manos me masturbaba mientras con la otra me buscaba los pezones. Le cogí la polla con mi mano y empecé a sobarla. Tenia un buen rabo, quise sacarlo, pero me dijo “Déjalo, me acabo de correr dos veces“.

Su mano subía y bajaba por mi polla mientras con la otra mano me cubría los huevos. Me incliné hacia adelante y apoyé los brazos en la puerta para tener una mejor visión de aquel dildo que desaparecía y aparecía ne ese culo hiperdilatado.

Y finalmente me corrí en uno de sus muslos.

Mi polla no había acabado de escupir leche, cuando el hombre tiró el dildo al suelo y empezó a correrse cubriéndose el pecho de rico lefote.

Mi mamporrero se alejó limpiándose la mano y yo me subí los pantalones para salir de allí.

One thought on “Relato Gay – Sorpresa en el sex shop

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