Está mañana me desperté y recordé lo bien que me lo pasé en el Cine X Duque de Alba.

Para aquellos que sois mas jóvenes, no habréis escuchado hablar de él, ni siquiera de que antiguamente había cines X. La primera vez que fui, salí tal cual había entrado, pero la segunda vez entré con la firme decisión de hacer realidad las fantasías que había visto muchas veces en las películas porno gay.

En concreto, una película porno hetero en la que el actor Roberto Malone obligaba a una chica a comerle la polla mientras unas filas más atrás, dos hombres hacían un trío con otra mujer y el resto del cine se masturbaba con el show en directo.

Fue una tarde de otoño, salí de la boca de metro de Tirso de Molina y cruzando la plaza llegué a la calle Duque de Alba hasta llegar a la entrada del cine X.

Tras atravesar el largo pasillo y pagar los 6 euros de rigor entré en el vestíbulo.

Sabía que no me iba a encontrar lo que normalmente me encuentro de cruising, pero buscaba probar cosas diferentes y me parecía un sitio prometedor.

En el vestíbulo, el taquillero hablaba con un acomodador mientras de la sala entraban y salían hombres.

El Cine Alba se conservaba como en los años 80. El vestíbulo de mármol daba a unas escaleras que suben a una platea, justo antes de esa platea había una sala con maquinas de refrescos y sillones donde la gente se sentaba a fumar.

Justo a la izquierda de la entrada estaban los baños, donde un incesante trasiego de hombres me hacían dar cuenta de donde estaba la acción. Yo tenia las ideas claras, así que entré en la sala y me senté en la segunda fila. Directamente me baje los pantalones y me empece a menear la polla.

Inmediatamente se sentó a mi lado un tipo latino de unos 40 años. Otros dos hombre se sentaron detrás. Desde que había entrado varios tíos me habían echado el ojo. No es muy normal ver allí gente tan joven… Me sentía completamente deseado y eso hizo que mi polla se pusiera mas dura.

En la mayoría de los casos, los clientes de este cine son personas mayores buscando follar. Aunque en mi primera incursión había visto gente de menos edad y que allí podía vivir grandes aventuras.

El hombre latino me rozaba con su rodilla como tratando de establecer contacto, supongo así funcionaba el código. Yo estaba tan cachondo que directamente le puse mi polla en la mano y le obligué a pajearme. Rápidamente agacho la cabeza y empezó a chuparme la polla con ganas mientras con la mano me acariciaba los huevos.

Mientras tanto, otro chico latino se acercó y me dijo: “¿Vamos al baño y me follas? tengo gomas”. Le contesté que no con la cabeza. Me estaban haciendo una mamada de lujo y eso era lo que quería.

El mamonazo era de tez oscura, delgado y con unos buenos pezones que le pellizcaba por encima de la camiseta mientras me mamaba.

De repente se aproximó un tío de unos 20 años que se tocaba la polla mientras sonreía. Se sentó entre el latino y yo, se bajó los pantalones y se quitó la camiseta descubriendo un pecho peludo.

Mi mamón cogió el pollón del otro chico mientras seguía pajeando mi polla llena de babas. Un tipo de unos 60 se sentaba en la otra butaca a mi lado y me acariciaba el pecho.

El hombre mayor empezó a decirme guarradas que me pusieron aún mas cerdo. Yo no podía mas, le dije al mamon que le comiera la polla a mi vecino mientras yo empezaba a pajearme. Ver aquella mamada hizo que me corriera a lo bestia manchándome todo el pecho con mi leche que me salto casi hasta la boca.

Me limpie y salí del cine con los huevos vacíos pero con ganas de mas morbo…

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