Era sábado noche y decidí irme de fiesta con unos amigos a Zaragoza. La verdad que como de costumbre terminé borracho y abierto de piernas.

Fuí follado por todos los chicos del grupo, estábamos en casa de uno de ellos y el objetivo que tenían era follarme. Yo no les puse impedimento ninguno, es más, no llevaba ni ropa interior quería que todo fuera mas fácil.

Comenzaron con la típica broma de ponerme en el centro y comenzar a restregarme sus paquetes por la cara, desprendían un olor a macho que me excitaba. Se quitaron los boxer y sin pensarlo comenzaron a darme golpes con sus pollas y yo comencé a chuparlas.

Estaba allí de rodillas, borracho y mamando 6 pollas, que gusto… uno de ellos jugaba con mi culo, me metía los dedos y los movía ligeramente, sabía lo que hacía. En nada mi culo estaba pidiendo a gritos que me comenzaran a follar; me pusieron a cuatro patas sobre una mesa de salón y comencé a sentir una enorme polla en mi culo. Como lo estaba disfrutando, me la clavaba con ritmo y con fuertes golpes…. que rico.

Sé fueron turnando durante mucho tiempo, yo jugaba con sus pollas mientras ellos se besaban y jugaban. Estaba cumpliendo un sueño, era el pasivo de todos aquellos tíos buenos que estaban gozando con mi culo. Continuamos bebiendo y jugando con sus rabos hasta que se sentaron todos en fila y comencé a saltar en sus pollas aleatoriamente hasta que alguno de ellos término preñándome.

Ya solo quedaban dos por soltar su leche, pero no se cansaban, me pusieron a cuatro patas y me montaron hasta que sé cansaron y me metieron sus dos pollas a la vez, tenia mi culo tan a abierto que entró todo rápidamente, les gustó tanto que terminaron corriéndose dentro de él.

Relato escrito por: @milktours

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.