Hace unos meses mi pareja y yo estábamos por ahí tomando unas cervezas, pues eran fiestas en la ciudad.

A media tarde, decidimos marcharnos porque ya habíamos tomado, bailado, y andado suficiente. De camino, me escribe un viejo conocido de las redes, bastante morboso, con el que había tonteado pero nunca habíamos hecho nada, ni siquiera nos conocíamos en persona. Y nos invitaba a tomar un café. Se lo comenté a mi novio, y no decía que sí pero tampoco que no…

Total era ir a tomar un café, no tenía nada de malo, aunque sabíamos que podía surgir algo más. Antes de llegar paramos un momento en un camino solitario, y mi chico seguía pensándoselo… Iba en pantalón corto, y yo le toqué un poco, y noté que rápido se le ponía dura (la tiene bastante grande) . Le hice una foto, y sin pensarlo más se la mandé al nuevo amigo.  Al final mi pareja se decidió y fuimos para allá.

Nos recibe muy cordial con un apretón de manos, y una sonrisa. Es alto y está fuerte, en forma. Pasamos al salón y mi chico y yo nos sentamos en el sofá. Nos trae un café y se sienta junto a mi en un sillón. Realmente estuvimos largo rato hablando de todo, de trabajo, de ocio, de mil cosas.

Entonces mi novio se levantó para ir al baño, y mi amigo sutilmente saca el tema de la foto que le había enviado antes en el camino. Me pregunta que si era de ese momento o de hace tiempo, y le dije que la acababa de hacer. Se quedó un poco sorprendido pero no fue a más. En seguida llegó mi pareja y dejamos el tema. A mí también me dieron ganas de ir al baño, y les dejé en el salón.

Mientras estaba en el baño me dio por imaginar…  Pensé que seguramente a él también le sacaría el tema de la foto… y que a lo mejor ya se rompería el hielo. No me equivoqué. Cuando llegué al salón, mi novio estaba sentado en el sofá, con la ropa bajada, y el pollón bien duro, y mi amigo de rodillas en el suelo delante haciéndole una buena mamada. Levantó la vista sin soltar la polla, me miró y se rió.

La situación me dio mucho morbo, era lo que había imaginado en el baño. Me acerqué a ellos, y cerré un poco más la cortina para tener una luz más tenue. Sin pensarlo más, me quité la ropa, y me puse de rodillas junto a mi amigo. Teníamos una buena polla para compartir, grande y gordita.

Estuvimos lamiendo ese aparato un buen rato, jugando con las dos lenguas en su capullo, los huevos… Comiéndola los dos a la vez. Mi chico estaba flipando, le encantaba ese momento. También nos besamos unos y otros según nos apetecía.

Entonces mi amigo sacó un puñado de condones sobre la mesa y le puso uno a mi chico. Se puso de rodillas en el sofá, y mi novio le metió el rabo, dilataba bastante bien la verdad. Yo me coloqué detrás del todo, y se la metí a mi chico. Estuvimos un rato así, follando en trenecito, sin prisas, disfrutando los tres.

Luego la saqué y estuve besándome con mi amigo mientras él seguía penetrado, hasta que mi novio después de varias embestidas duras, se corrió. Entonces fue mi turno, me puse un condón y se la metí a mi amigo, y estuve follándole sobre el sofá otro rato. Decidimos cambiar un poco de postura. Él se puso a cuatro patas en el suelo, ofreciéndome su culito, y me dejó un consolador para jugar con él y mi polla, le metía el dildo y la polla a turnos.

Era morboso, mi novio estaba allí mirándome como me follaba al otro, mientras él se recuperaba un poco tras la corrida…

Una vez recuperado, se volvió a poner muy duro, y se acercó de nuevo a nosotros. Entonces yo me senté en el suelo, apoyando mi espalada en el sofá, y mi amigo se sentó sobre mi polla, mirándome. Sentí como le entraba entera hasta dentro, y nos besábamos mientras él cabalgaba, y yo le pajeaba mientras su rabo que estaba muy bien también.

Mi chico se puso detrás de él, le acercó la punta, y vio que estaba muy dilatado, y empujó también. Noté cómo iba entrando su polla, junto a la mía, rozándome, las dos dentro de su culo calentito. Así estuvimos otro rato, follándole los dos. Estábamos muy calientes todos ya, y decidimos que era hora de ir soltando la leche.

Mi amigo se tumbó en el sofá boca arriba, mi novio de rodillas junto a él y yo de rodillas en al suelo. Por mi postura yo llegaba bien a mamarles las pollas a los dos. Seguimos masturbándonos los tres hasta que no pudimos más. Mi chico se corrió sobre el pecho del otro. Yo continué lamiendo las dos, y mi amigo soltó todo, salpicándome hasta la cara.  Entonces yo no aguanté más y estallé, y el chorro le llegó a mi amigo.  Fue bestial la corrida.

Nos quedamos un rato así, relajados, en pelotas, descansando, con el semen escurriendo.

Después de unos momentos, me levanté y fui a lavarme un poco. Paseándome por su casa en bolas. Hasta que mi amigo me advirtió que su compañero de piso estaba en la habitación de al lado estudiando. Nos habíamos montado un pedazo de trío al lado de él, y ni siquiera había hecho el menor ruido. Yo me imaginaba la situación de si hubiese salido del cuarto y nos hubiera visto…

Al final nos vestimos y nos despedimos de él, y nos marchamos a casa.

Luego mi amigo un día me dijo que el compañero también era gay, y que si hubiese salido y nos hubiera visto, tampoco se iba a asustar. Al contrario, a lo mejor hasta se animaba…

Nunca hemos vuelto a vernos, aunque a veces hablamos. Quién sabe si en otra ocasión tomaremos otro café…

Comentario: “Relato Gay – ¿Nos tomamos un café?

  1. Que rica y caliente experiencia. Me pasó algo parecido y lo disfruté mucho

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