El sábado fui de fiesta por el centro de Barcelona con un “amigo” empotrador, pero dejemos eso para pero día. Casualidad o no, pero en uno de los locales que visitamos estaba mi vecino el del quinto (vive con sus padres).

En una de mis tantas visitas al baño, me siguió y me dijo: “Mañana te dejaré algo en el buzón de casa a las 20.00, te lo pones y subes a verme“. La verdad no sabia que podría ser y me daba algo de miedo ya que muchas veces me trata como si fuera su esclavo sexual y pensé que sería algo para maniatarme o azotarme.

Eran unos suspensorios, me los puse y subí a verle.

Mi vecino estaba esperándome, me abrió la puerta e inmediatamente me tiró al suelo y me puso a oler sus boxers, la verdad que estaban ricos. Saco su polla y me obligo a comerla mientras me tapaba la nariz. Continuamente me decía “perra, ¿qué quieres? ¿Rabo?” le dije “” e inmediatamente me abofeteó y me dijo “no hables“.

Me puso a lamer sus huevos y su polla hasta que se corrió en su pecho y luego me obligó a limpiarlo con la lengua.

Pronto volverás a tener noticias mías en tu buzón” dijo antes de irme.

Relato escrito por: @milktours

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.