Habían pasado dos semanas desde la brutal follada que me dieron los colegas de mi padrastro y Antonio no perdía oportunidad de recordarme cada día que este sábado se repetiría.

Llegó el viernes y Antonio me envió un Whatsapp:

– “Esta te la vas a comer” Y me envió una foto de su pollón.
– “Si mañana te la voy a comer toda” Le contesté.

De repente entró mi padrastro a la habitación a despertarme para que fuera a la universidad.

– “¿Qué haces con el movil ya tan temprano?
– “Hablando con tu amigo Antonio
– “El otro día cuando fuiste a ver el fútbol a su casa te lo pasaste muy bien con ellos ¿no?
– “Si, estuvo bien
– “Ya me contaron lo que disfrutaste. Sabía que te gustaban las pollas, pero no tanto…

Yo me quedé muerta con lo que me acababa de decir.

– “Esa oportunidad no la podía desperdiciar” Le contesté, con un tono chulesco.
– “Hijo, sabes que desde que tu madre no está, tu y yo pasamos más tiempo juntos. Hace unas semanas te conté que estaba un poco confundido pero no entré en detalles. Quizas ahora es el momento. ¿Te gustaría comerte mi rabo?

No sabía como reaccionar ante esa propuesta, pero tras unos segundos, me levanté, lo miré a los ojos y le empecé a tocar el paquete. Enseguida me agaché y le chupé con una desesperación que ni yo podía creer. Estuve unos 5 minutos y me frenó.

– “Para, no se si es buena idea
– “Es buenisima idea” Me bajé el pantalón y me di la vuelta. “Dale, rómpeme el culo y llename de lefa“.

Yo estaba apoyado en la mesa con las manos, sacando culo, me puso un poco de saliva, jugó un ratito con sus dedos y apoyó la cabeza de su polla. Me dio unas palmaditas mientras me la metía. Me agarró de las caderas y empezó a darme embestidas brutales, yo gemía sin parar, me dolía mucho pero me gustaba.

Él estaba super cachondo, estuvo 10 minutos follándome, me agarró y me llevó al salón. Me puso boca abajo en el sofá y empezó a follarme de nuevo. No pasó mucho hasta que empezó a gemir más fuerte y a llenarme de leche el culo.

El resto del día transcurrió normal, yo me fui a la Universidad y por la noche cenamos como si nada hubiera ocurrido.

Llegó el sábado y me desperté ansioso porque sabía que me volverían a follar los amigos de mi padrastro. Me levanté y Antonio me dijo que tenía una sorpresa para mi, que a las 18 h. me esperaría en la esquina del Banco Santander para ir a casa de Jose, donde ya estaría también Marcos. No se me ocurría que podía ser esa sorpresa pero se me pasaban muchas cosas por la cabeza.

Llegó la hora y ahí estaba Antonio esperandome en el coche, subí y me dio una bolsa diciéndome:
– “Andá, ponte esto mientras vamos a casa de Jose

Abrí la bolsa y habia unos calzoncillos de cuero, un cockring y una camiseta negra de rejilla.

Sin decir nada, me fui poniendo lo que me había dado y encima, otra vez mi ropa.

– “Ahora si eres una puta, cuando lleguemos vas a ver la sorpresa de la que te hablaba” Me dijo riendo.
– “Pensé que la sorpresa era esta ropa… ¿cual es la sopresa?” Estaba nervioso no se me ocurría que podía ser.
– “Es algo que seguro te va a gustar mucho

Llegamos a la casa de Jose, donde ya estaba la puerta abierta. Entramos y antes de ir al salón me dijo Antonio:

– “Quítate tu ropa y entra al salón con lo te has puesto en el coche

Según entré ya estaban Jose y Marcos desnudos en el sofa pajeándose.

– “Que linda putita” Dijo Jose.
– “¿Llegó?” Preguntó Antonio.
– “Si, está en la habitación
– “¿Quien ha llegado?” Pregunté.
– “Alguien que te va a gustar mucho más” Dijo Antonio riéndose.

Fuimos a la habitación y al entrar vi a mi padrastro.

Me quedé un poco perplejo ante aquella situación, pero no me dejaron reaccionar. Enseguida me hicieron sentar en la cama.

Antonio Jose y Marcos salieron de la habitacion y cerraron la puerta, mi padrastro se quitó la ropa y dejo ver su inmenso rabo, largo, gordo, cabezon y venoso. Me quedé mirándolo fijamente.

Lo apoyó en mis labios y comencé a besarlo, le pasaba la lengua, hasta que decidí chuparlo.

– “Me encantan las putas como tu” Era un poco extraño, por la mañana del día anterior había sido diferente.

Me tiró a la cama, dejándome a cuatro patas, me bajó el calzoncillo de cuero, empezo a darme golpecitos con su rabo en la entrada de mi culo y llamó a sus colegas.

Agarró el bote de lubricante, se puso un poco en su rabo y la metió con fuerza hasta que entró la cabeza y se me escapó un gran gemido debido al dolor que sentí.

– “¿Duele?” Preguntó
– “Bastante” Le respondí.

Sentía un gran dolor, pero también sentía placer y no podía dejar de gemir. De repente me encontré con los rabos de Jose, Antonio y Marcos en mi cara para que los chupase.

– “Veo que te gusta putita” Dijo mi padrastro mientras empezaba con sus embestidas.
– “Sí, no pares” Le respondí.

Al escuchar eso me agarró de las caderas y comenzó a follarme, me dolía muchísimo pero me gustaba, sentía que estaba por correrme sin apenas haberme pajeado. Me encantaba como me estaba follando mientras tenía tres pollas en mi boca.

Mi padrastro sacó la polla, se sentó en la cama apoyando la espalda en el cabecero de la cama y me hizo seña de que me sentara encima de él. Poco a poco sentía como se introducía entera. Me volvió agarrar de las caderas y me la clavó hasta el fondo. Me hizo inclinar un poco hacia atrás. Con sus manos levantó mis muslos y me la empezó a clavar con violencia, yo solo gemía, disfrutaba mucho. Pasaron unos minutos y me dijo que se iba a correr.

Me levanté rápidamente y se la chupé hasta que me llenó la boca de leche.

– “Mirá la cara de felicidad que tiene la puta” dijo Antonio.
– “Se ve que le dejaron el culo bien roto” dijo Marcos.
– “Roto se le quedará en unas horas cuando terminemos nosotros tres” dijo.

Se sentaron los 3 en el sillón y me dijeron que gateara por delante de ellos. Cada vez que pasaba me pegaban muy fuerte en el culo.

Tras unos minutos Antonio me cogió y me obligó a arrodillarme. Los tres me rodearon para que les chupara la polla. Pasó un rato y yo estaba chorreando saliva porque me agarraban de la nuca y me metían la polla hasta la garganta.

Antonio me hizo levantar y me empezó a follar mientras se la seguía chupando a Jose y Marcos. Pasaron varios minutos y Antonio me metió la polla en la boca, llenándomela de rica leche.

Marcos aprovechó y me empezó a follar, despacio, como disfrutando mientras yo se la seguía chupando a Jose. De repente, me agarró de las caderas y empezó a romperme el culo. Se sentía su pelvis chocar contra mi culo. Me la metía hasta fondo. Me estaba destrozando. Jose empezó a gemir y se corrió en mi boca.

Marcos me tiró al sillón y siguió con fuertes embestidas, yo gemía, estaba disfrutando mucho mas que la semana pasada, pasaron unos minutos y sentí como llenó de lefa caliente el culo, diciendome al oido cuanto le gustaba follarme.

2 comentarios: “Relato Gay – Mi padrastro y sus colegas

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