Hay pocas cosas que aún vicioso como yo nos gustan y una de ellas es el cruising.

Hace ya varios meses viajé a Zaragoza a visitar a unos familiares y de camino paré para repostar. Encendí el Grindr y allí estaba un chico con el que rápidamente terminé abierto de piernas en el asiento trasero de su coche. El chico de pelo largo tenia un rabo interesante y sabía como utilizarlo.

Quedamos unos días después en el mismo sitió ya que volvíamos el mismo día a Barcelona.

Era mi día de suerte, el chico tardaba en llegar por lo que entré a la gasolinera y un rubio alto, guapo, de ojos azules no me quitaba la vista de encima. Cuando fui al baño el me siguió pero no pasó nada, se marchó sin dejarme chuparle el rabo.

Nada más salir de la gasolinera, tenía un papel en él parabrisas con un número de teléfono, le escribí y era él. Le dije que ahora no podía quedar ya que estaba esperando para follar con el otro chico pero que si quería nos veíamos por la noche en mi casa.

Al guapo de Ken le motivaba la idea de verme después de ser follado por otro tío. Pasadas las once de la noche sonó el timbre y era el, con la misma ropa. Nada más entrar en mi casa se sacó el rabo y menudo rabo… me puse rápidamente de rodillas a comérselo, pasamos al salón y me dijo que abriera la boca, y comenzó a escupirme y a meterlo con los dedos en mi boca. Ken aparte de guapo era un cerdo.

Llegó el momento de ponerle un condón y por suerte él traía unos XL, me senté y comencé a saltar como si no hubiera follado en todo octubre, joder ¡me moría de placer! Me obligó a seguir sobre él durante mucho tiempo, no me dejaba tocarme y me decía que me terminaría corriendo solo; así fue, el se corrió en mi culo.

De vez en cuando Ken vuelve a casa y cabalgo sobre el durante horas.

Relato escrito por: @milktours

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