Después de unas Navidades duras en el curro, me cogí unos días para ir a Madrid. Vivo en Valladolid y no hay apenas locales de sexo donde poder ir y pasar un rato divertido y en las zonas de cruising siempre hay la misma gente.

Llegué un viernes y estuve de turismo por el centro: visité El Retiro, el Museo de El Prado, compras por El Corte Inglés… tipico plan de provinciano cuando va a Madrid ;).

Esa noche lo iba a dar todo y decidí ir al New Strong Bar de la C/ Hernán Cortés.

Al entrar me pareció un lugar muy curioso: tenía una barra a la entrada, luego un pasillo larguísimo, al fondo había un cuarto oscuro y luego una serie de compartimentos y cuartos para follar, dos de los cuales tenían una especie de cama y una mesilla como si fuera un club de alterne.

Me tomé una cerveza en la barra y luego pasé al fondo. Nada más llegar ligué con un maromo y fuimos directos a un cuarto, cerramos y nos quitamos toda la ropa. El polvo estuvo muy bien. El tio era grande y tenía un señor pollón. Me lo metí hasta la garganta y le hice mil diabluras con la lengua.

Saqué condones y los dejé en la mesa. Le puse uno con la boca y al momento me dio la vuelta y me folló sin parar. Con lubricante, sin problema. Me la metió hasta el fondo y me dio a base de bien, era un tío bastante bruto follando.

Durante el polvo alguien se quiso meter, la puerta no tenía buen cierre, pero lo impedimos.

Eso le cortó el rollo y se le bajó un poco la polla. Lo intentamos de nuevo pero ya al ponerse otro condón se le bajó. Yo estaba caliente como una zorra. Le cogí la mano y llevé su dedo a mi culo mientras me pajeaba. En unos segundos solté una buena corrida.

Me vestí, me limpié un poco con un pañuelito de papel y salimos al bar a tomar la segunda consumición, con todo el mundo mirando. Un poco corte.

Con la cerveza nos sentamos en el pasillo y allí nos magreamos un poco más, pero yo ya me fui en busca de más rabos…

2 thoughts on “Relato Gay – De visita en Madrid en New Strong Bar

  1. No quiero ni meditar que hubiera sido de mi en la capital española si hubiera vivido aquellos tiempos de gloria donde
    los niveles semeja ser por lo que cuentan que eran estratosféricos, ya para mi el
    entrar en un club y ver sesenta mujeres tiene su
    encanto, su halo y su grandiosidad por el hecho de que en Canarias
    como máximo encuentras clubs con 7 u ocho rameras y allá
    si que es jodido rascar algo que supere un siete
    con el inconveniente que mis amigos puteros me afirman que soy algo sibarita y delicado de estómago por mi mínimo de exigencia en lo que se refiere a
    belleza

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